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Elogio del paseo

Julio de 1948. Pío Baroja pasea por las inmediaciones de su casa de la Calle de Ruiz de Alarcón (Madrid), acompañado por los miembros de su tertulia: Gil Delgado, Luis Fernández Casas, el Doctor Arteta, Julio Caro Baroja y una profesora inglesa. La editorial La Felguera, especializada en obras de culto, marginales y trangresoras, acaba de publicar una selección de textos de Pío Baroja con el título  Las calles siniestras. Antología del eterno paseante (2019). Recoge este libro trabajos menores del autor sobre sus paseos por los arrabales de Madrid, Londres y París, extramuros sórdidos que ejercían sobre su persona un magnetismo que excitaba su imaginación literaria. Baroja era un gran observador de la vida de los marginados, de los bajos fondos y de los tipos humanos más extraños, convirtiéndolos en material que trasladó a muchas de sus obras, aportación sin la cual no se entiende cabalmente, por ejemplo, su trilogía La lucha por la vida : La Busca (1904), Malahie...

Margarita Salas Falgueras, pionera de la biología molecular

El 7 de noviembre de 2019, a los 80 años de edad, falleció Margarita Salas Falgueras, introductora de la biología molecular en España y discípula de Severo Ochoa. Margarita Salas estudió Ciencias Químicas en una época en la que las mujeres, desgraciadamente, estudiaban muy poco, y aún menos disciplinas científicas, porque no se les dejaba. Pertenecer a una familia ilustrada, liberal y con medios le ayudó mucho en su elección. Su padre, sobrino de Claudio Sánchez Albornoz, era psiquiatra y su madre era maestra. También resultó decisivo para su trayectoria intelectual que con 16 años de edad acudiera a una conferencia dictada por Severo Ochoa, en la que quedó fascinada por los asuntos que el científico trató. Debido a su brillantez recibió el apoyo de Severo Ochoa, que no estaba contaminado por el prejuicio del machismo, al que le unía, además, un lejano parentesco. Ochoa facilitó que fuese Alberto Sols quien dirigiera su tesis doctoral. Una vez realizada con éxito, Ochoa ac...

Misión del bibliotecario

Así tituló Ortega y Gasset la conferencia de apertura del II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía , que dictó en el Paraninfo de la Universidad Central de Madrid, el 20 de mayo de 1935. Ortega y Gasset con Louise-Noëlle Malclés, bibliotecaria de la Sorbona, a la que dedicó su obra Misión del Bibliotecario.  José Ortega y Gasset: imágenes de una vida 1883-1955, Ministerio de Educación y Ciencia-Fundación José Ortega y Gasset, 1983.  Fondo Documental Marino Gómez-Santos En el Congreso se discutieron los temas que más preocupaban por entonces a los bibliotecarios, manteniendo algunos de ellos, casi un siglo después, el mayor interés: el fomento de la lectura, el acceso al libro mediante un procedimiento eficaz de préstamo internacional, la sobreabundancia de títulos publicados y la necesaria formación del bibliotecario para adecuarlo a las exigencias del desarrollo de la ciencia y de la cultura. En su conferencia, Ortega y Gasset se fijó es...

José Ortega y Gasset: exilio y enfermedad

Ortega y Gasset en Aravaca, 1929 El 9 de mayo se cumplen 136 años del nacimiento de José Ortega y Gasset (1883-1955). La noche del 31 de agosto de 1936, pocos después del comienzo de la Guerra Civil, Ortega y Gasset abandona España gravemente enfermo y muy decepcionado por la experiencia de la Segunda República, que considera completamente fracasada, entre amenazas y acusaciones de contrarrevolucionario, que le llevaron a dejar su domicilio y a refugiarse en la Residencia de Estudiantes. Por mediación de su hermano, Eduardo Ortega y Gasset, que era Fiscal General de la República, del médico y exministro de la República, Vicente Iranzo y del embajador de Francia, Jean Herbette, parte hacia Marsella desde el puerto de Alicante, adonde llega sin un céntimo y aquejado de una fiebre contumaz. De allí viaja a La Tronche, un pueblo a las afueras de Grenoble, lugar en el que se queja de “ fiebre, terribles dolores y debilidad espantosa ” y, después, a París, permaneciendo en cama de...

Balder, el ventrílocuo

El ventrílocuo Balder, agradece a Marino Gómez-Santos la entrevista que le hizo en el Diario  Pueblo No hace mucho, aún asombraba el ventrílocuo, como pasmaba y entretenía casi todo, porque la capacidad de fascinación de las gentes estaba prácticamente virgen. Entonces no padecíamos la hiperestimulación de las redes o de las pantallas, ni las exigencias y apremios del enjambre en el que se ha convertido la sociedad actual. Cualquier cosa maravillaba porque era novedad, algo extraordinario, aún en su mayor simpleza y candidez. Fascinaban los pirófagos, los hialófagos, los faquires, los leones indolentes falsamente sometidos por el látigo del domador, los autómatas, el cine mudo, el forzudo de pega, los pasajes del terror, los relojes de cuco y la exhibición, por pueblos miserables de adobe, de teratologías ambulantes. El mundo era ingenuo y bárbaro a su manera, como un cuadro de Gutiérrez Solana. África era exótica, China misteriosa y el triángulo de las Bermudas...

Santiago Ramón y Cajal: la voluntad hecha fuerza

Santiago Ramón y Cajal nos mira con su mirada penetrante Es conocido que Ramón y Cajal (1852-1934) tenía mal genio, un pronto furibundo que venía de su personalidad innata y, también, del fondo rústico, pobre y aldeano en que nació, aunque a medida que su sabiduría fue creciendo, se templó su propensión al arrebato. Reproducción de la partida de nacimiento de Ramón y Cajal Así lo reconoce en Recuerdos de mi vida , dibujo autobiográfico publicado entre 1901 y 1917, cuando ya era una celebridad indiscutible y maestro de una generación de médicos y biólogos. En sus páginas cuenta que de chico era “ díscolo, retraído, antipático y misterioso ”, algo antisocial, además de admirador de las maravillas de la naturaleza y amante de los juegos atléticos y de agilidad. En sus Recuerdos confiesa que “ aún hoy, consciente de mis defectos, y después de haber trabajado heroicamente por corregirlos, perdura en mí algo de esa arisca insociabilidad tan censurada por mis padres y...