martes, 20 de noviembre de 2018

El Doctor Marañón y la medicina humanística

El Doctor Marañón pasando consulta en el hospital. El enfermo, en primer plano


Hay profesiones en las que el contacto humano es esencial. La de médico es una de ellas. Actualmente los profesionales de la medicina experimentan un empuje hacia la despersonalización del enfermo por efecto del avance tecnológico. Pareciera que no hay enfermos sino enfermedades que, definidas a partir de parámetros y medidas consignadas, requieren de unos u otros tratamientos, limitándose la labor del médico a conocerlos y aplicarlos.

Cuando vamos a la consulta observamos que el médico pide pruebas, lee datos, sigue protocolos y cumplimenta informes en su ordenador que, a su vez, leerán otros colegas que basarán sus decisiones en ellos y en otras pruebas complementarias, acumulándose una enorme cantidad de información médica sobre cada paciente sin que el paciente como tal, esto es, como persona que padece, como individualidad con historia, tenga la oportunidad de salir demasiado a la luz. De una manera más filosófica diríamos que en la medicina se produce una descomposición del yo a favor de la acumulación de datos, a los que se les acaba atribuyendo una realidad más auténtica que al paciente de carne y hueso.

Ocurre esto también por otras razones: masificación en las consultas, escasez de recursos y una organización mejorable de la sanidad. En cualquier caso, por causas que nada tienen que ver con una perspectiva humanista de la profesión médica.

Vivimos una era nueva, la del dataísmo, como nos advierten, entre otros, David Brooks, Chris Anderson, Noah Harari o Byung-Chul Han, que se extiende por doquier y que se basa en tres supuestos que nadie se ha tomado la molestia de demostrar: a) todo puede ser medido y convertido en datos, b) los datos no son subjetivos y c) las nuevas técnicas de procesamiento y análisis de la información (minería de datos) nos permiten desvelar los misterios más profundos de la existencia, incluso la concepción de la biología y la predicción del futuro, al convertir los datos en narrativa despojada de ojo clínico o de intuición, en conocimiento automático (sin intervención humana) y organizado.

Añadamos a estos supuestos el desarrollo de la inteligencia artificial, cada vez más aplicada en la medicina, y veremos que la condición de médico, tal y como la entendemos hoy, corre el riesgo de difuminarse.

No se trata de practicar un ludismo contra la tecnología, el dato o el algoritmo, que sería estúpido, sino de saber exactamente qué avances y mejoras nos ofrecen, también sus peligros, sin olvidar sabidurías tradicionales que siguen siendo, afortunadamente, insustituibles.

Esto que parece muy actual, siempre preocupó al Doctor Marañón, empeñado en defender y practicar una medicina humanista y en ponerla por escrito, singularmente en sus biografías biológicas, como las dedicadas a Enrique IV de Castilla, Henri-Frédéric Amiel, Tiberio, Antonio Pérez o el Padre Feijoo. Por eso traemos aquí un texto suyo muy breve titulado La era del chequeo, publicado en 1959, con motivo de la conmemoración de las Bodas de Oro de su promoción médica, la de 1909, que rebosa actualidad, finura y sentido del humor.
















lunes, 22 de octubre de 2018

Camilo José Cela o la forja de un escritor

Camilo José Cela y Marino Gómez-Santos, diciembre de 1984
De la obra de Marino Gómez-Santos, Diálogos españoles, publicada en 1958, hemos escogido una porción de citas sobre nuestro quinto Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, que nos ayudan a componer un esbozo más personal de su figura antes de convertirse en una celebridad literaria, acompañándolas de ilustraciones fotográficas procedentes del FDMG-S.

Queremos mostrar a un Camilo José Cela muy anterior a la concesión del Nobel (1989), en sus inicios como escritor, cuando comienza a abrirse paso en el panorama literario español de la posguerra con gran brillantez al publicar, no sin grandes dificultades, La Familia de Pascual Duarte (1942), título esencial de la novela española de la segunda mitad del siglo XX.

Cuenta Marino Gómez-Santos la sorpresa que le produjo ver en Mallorca a un Cela barbado: Yo no había visto nunca a este Camilo José Cela con barba larga. Conocía al Camilo José rasurado y casi flaco; al Camilo José andarín que volvía de la Alcarria con las botas polvorientas y un cuaderno de notas, con flores apresadas entre sus hojas, cuadriculadas y manuscritas, cogidas en el camino. Yo no conocía a este Camilo José a quien ahora empiezan a llamar don Camilo.


Cela y Marino Gómez-Santos en casa de José Villalonga, Palma de
Mallorca, 1957
A la pregunta de Marino Gómez-Santos de por qué se dejó barba, Cela contesta socarrón: Por dos razones. La primera porque me dio la gana; las segunda, porque irrita (…) el pellejo y el carácter de los demás. A la gente le causa una ira espantosa, lo cual, sobre edificante, es entretenido.

La entrevista se desarrolló afablemente, entre dos amigos, aunque un contratiempo inesperado hizo que resultara especial, tal y como cuenta Marino Gómez-Santos: De pronto, en medio del entusiasmo de la noche mallorquina, advertí que estaba febril (…) debía andar por los cuarenta grados de temperatura… Sobre los pies me colocaron el capote de Roy Campbell, el gran poeta inglés y fabuloso personaje, muerto recientemente en Portugal en un trágico accidente de automóvil. 

Marino Gómez-Santos lleva el capote de Campbell 
sobre sus hombros, señal de que aún está convaleciente 

Durante la entrevista, Cela habló mucho de su vida.


Nací el 11 de mayo de 1916, en Iria Flavia, lugar del Ayuntamiento de Padrón, al sur de la provincia de La Coruña, al fondo de la ría de Arosa, banda de estribor. 

Es el tiempo de las vacas gordas en la familia, y se me educa para tonto. Libré de verdadero milagro. Tengo una niñez delicada, y paso frecuentes enfermedades. Tampoco tenía, por lo visto, demasiado sentido del equilibrio, porque rodé por la escalera, y me caí de un balcón. Al final, aunque por tablas, me libré siempre.

Recuerdo con verdadero espanto los colegios adonde fui, porque me trataban mal y me pegaban. Hice el bachiller a trancas y barrancas.

De Dick Turpin y Buffalo Bill paso sin transición alguna a la obra de Ortega (…) y a la colección de clásicos castellanos de Rivadeneyra, que me leo entera…

Comencé a leer a Baroja en el diario Ahora, y en seguida empecé a sentir una especialísima atracción por su directa y concisa manera de decir.

De los novelistas vivos, Baroja fue un maestro para Cela. De las
letras clásicas en castellano siempre releyó tres y en este 
orden de importancia: El Lazarillo, El Quijote y La Celestina 
Me matriculo aquí y allá y me aburro en todas partes. Compongo poesías y siento un desprecio absoluto por todo lo que me rodea. Las costumbres me parecen estúpidas, y las instituciones huecas. 

Me sacó de mi marasmo mi respetado amigo Pedro Salinas, a quien tanto debo, tan extraordinario poeta como cordial y entrañable mentor.

Gracias a Pedro Salinas (el poeta del amor) descubrió Cela a Juan Ramón Jiménez (el poeta puro), a Antonio Machado (quizás, el mayor poeta contemporáneo) y a Azorín (el prosista escueto y evocador), sobre los cuales dijo “me parecieron –y me siguen pareciendo- tres gigantes”


Borrador corregido y firmado por Azorín

1952. Marino Gómez-Santos en la casa de Azorín de la
Calle de Zorrilla de Madrid


Leo a los poetas de la generación del veintisiete, a mi juicio la más importante generación de poetas del mundo de aquel momento y también la más importante generación de poetas españoles desde el Siglo de Oro.

De su visión de la literatura, Cela confiesa "Yo no sé qué es eso de proyectar una novela, porque yo no la proyecto: la escribo. Me invento un personaje y lo suelto a andar. Si está bien creado, sus andanzas y malaventuras son una novela. Si está mal creado, se muere de asco, y en paz (...) Esos escritores que hablan mucho de literatura me han dado siempre muy mala espina. Ahí tienes el caso de Hemingway, que la literatura le tiene sin cuidado, y hace bien. Lo que tienen que hacer los escritores es escribir y dejarse de filiaciones, antecedentes, monsergas y otras entretenidas maneras de perder el tiempo.


Hemingway en El Escorial, 6 de octubre de 1956

Sobre La Familia de Pascual Duarte, que escribió en una cocina, cuenta que "los editores me lo rechazaban sistemáticamente (...) le llevé el libro a Ramón Ledesma Miranda para que me diese su opinión y más o menos me dijo que cambiase de oficio, que todavía era joven para ensayar otros caminos. También me dijo que no Fernando Vela, de la Editorial Revista de Occidente."

Cela le pidió a Baroja un prólogo para su Pascual Duarte, a lo que don Pío contestó: “Oiga usted, si quiere usted ir a la cárcel, vaya solo; yo ya no tengo edad para que me lleven a la cárcel. Yo no hago el prólogo; yo no tengo ganas de ir a la cárcel ni con usted ni con nadie.” 

Baroja paseando por Madrid en junio de 1948,
acompañado por miembros de su tertulia
Para Camilo José Cela, el escritor es heredero de una tradición literaria y de un idioma, que ha de entregar mejorados a quienes le suceden: "La literatura es como una carrera de antorchas: cogemos el relevo, para seguir corriendo, donde nos lo entregan los que vienen detrás."


Hemingway, siendo Premio Nobel, visita a Baroja, al que siempre admiró,
dos semanas antes de su muerte, acaecida el 30 de octubre de 1956. 
Baroja pidió ser enterrado como ateo en el cementerio civil de Madrid
Hemingway y Cela en el entierro de Baroja, el 31 de octubre de 1956.
Cela es ya un autor prestigioso. Ha publicado, entre otras obras, 
La Familia de Pascual Duarte (1942), La Colmena (1951), 
Pabellón de Reposo (1943), Nuevas andanzas y desventuras de 
Lazarillo de Tormes (1944),Viaje a la Alcarria (1948) y 
Mrs. Caldwell habla con su hijo (1953)

Cela ya es una celebridad. Sale de su casa de Madrid
de la calle Ríos Rosas nº 54

lunes, 8 de octubre de 2018

Severo Ochoa: el camino hacia el Premio Nobel


El 1 de octubre de 2018, el Instituto Karolinska concedió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina a los inmunólogos James P. Allison y Tasuku Honjo, por sus esperanzadores descubrimientos sobre la estimulación del sistema inmunitario para hacerlo más eficaz contra las células tumorales. Coincide esta noticia con la presentación por parte de la URJC del primer Máster universitario en España sobre inmunooncología, especialidad de la que se esperan grandes logros en la lucha contra el cáncer.

Hace cincuenta y nueve años, en 1959, otro médico español, nacionalizado estadounidense, Severo Ochoa, recibió idéntico honor por la síntesis del ácido ribonucleico, completando el reducido elenco de científicos españoles galardonados desde entonces. Sin los descubrimientos de Severo Ochoa, el Nobel de Medicina de 2018, así como otros anteriores, no habría sido posible. 


De todas las personalidades de las que el FDMG-S contiene documentación, Severo Ochoa es, con seguridad, la que más aporta y en más formatos: manuscritos, documentos administrativos, ensayos, noticias, entrevistas, crónicas de prensa, fotografías, diapositivas, grabaciones de audio y películas. Esto es debido a que Marino Gómez-Santos, además de biógrafo, fue su amigo fiel y devoto, albacea de su legado y secretario del primer patronato de la Fundación Carmen y Severo Ochoa.

Severo Ochoa fue un hombre humilde consagrado a su trabajo, condiciones del buen científico. No extraña que confesara en su autobiografía que “Hasta la saciedad he repetido que no tiene mérito alguno dedicar la vida a hacer aquello que más se desea por encima de todo.”

Pero no le bastaron con la humildad, el talento, la curiosidad y el amor a la investigación para alcanzar sus logros. Sin su mujer, con la que compartió anhelos, dudas y éxitos, Severo Ochoa, quizás, no habría alcanzado la cima a la que sólo llegan unos pocos. Ochoa no se cansó de repetir, por ser verdad grande y constante, que “… Carmen ha sido la promotora más enérgica y entusiasta de todo cuanto he podido realizar en esta vida y el más firme apoyo que he tenido en mis aspiraciones de hacer algo que no fuese intrascendente.”

Carmen García-Cobián. Julio de 1936
Ochoa siempre mostró su gratitud al primer Premio Nobel de la Medicina española, Santiago Ramón y Cajal. Así lo testimonian las siguientes palabras que rememoran su llegada a la Facultad de Medicina de Madrid:  “Los descubrimientos del gran neurohistólogo español (...) me habían impresionado y soñaba con tenerle como profesor de histología (…) No puedo describir lo decepcionado y triste que me sentí cuando me di cuenta de que el septuagenario Cajal se había retirado de la cátedra…” 

Santiago Ramón y Cajal, que en palabras de
Severo Ochoa, fue "el más grande hombre de
ciencia que España ha tenido"

Marino Gómez-Santos advierte que desde el ingreso en la Facultad de Medicina a Severo Ochoa le atrae la Fisiología, "tanto por el interés de la materia como por la atractiva personalidad de don Juan Negrín (...) que le ofreció una visión del mundo de la ciencia totalmente desconocida y (...) estimulante."

El Doctor Juan Negrín López, maestro de Severo
Ochoa y fisiólogo eminente

En la Facultad de Medicina también conoce a otros profesores, entre los que destaca un discípulo de Ramón y Cajal, don Teófilo Hernando, gran terapéutico y farmacólogo. Así lo subraya con las siguiente palabras el propio Ochoa: “Puedo decir, y lo he dicho muchas veces, que después de Negrín, quizás la persona que más influyó sobre mí y que más me ha estimulado fue don Teófilo Hernando”

El Doctor Teófilo Hernando Ortega trajo la
farmacología científica a España
Ya licenciado, “Ochoa piensa cumplir de modo inmediato lo que más desea desde hace algún tiempo: salir al extranjero para completar su formación. Escribe al profesor Meyerhof y tiene la suerte de ser admitido. Se va a Alemania.” tal y como relata Marino Gómez-Santos en su obra titulada Severo Ochoa.

En 1929, Severo Ochoa, con la recomendación de Negrín
(nota autógrafa y en el margen derecho del documento), solicita
 a la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones 
Científicas una beca para proseguir su formación en Alemania
con el profesor Meyerhof

En 1922, el fisiólogo alemán Otto Meyerhof
recibió el Premio Nobel de Medicina
junto con otro fisiólogo, Archibald Vivian Hill.
Para Severo Ochoa, Meyerhof fue revolucionario,
original y brillante, uno de los científicos más
destacados del siglo XX

Tras su estancia en Heidelberg y su breve regreso a España, Severo Ochoa proseguirá sus trabajos científicos de nuevo en Alemania y en Inglaterra. Es en 1940, tras años fecundos de formación, cuando llega a EEUU, lugar en el que se asentaría definitivamente. Como afirma Marino Gómez-Santos, allí se manifestó desde el principio una forma de trabajar que refleja un modo de ser: “En el laboratorio establece un orden que desde siempre ha sido peculiar de su carácter. Los instrumentos de trabajo (…) están en todo momento como en situación de revista militar” 


Tras años de investigación, en 1955, Severo Ochoa logró por vez primera que un RNA de alto peso molecular se sintetizara fuera de la célula, en un tubo de ensayo.

Medical News
El 16 de octubre de 1959, Ochoa recibe, junto con el doctor Kornberg, el telegrama en el que se le notifica la concesión del Premio Nobel de Medicina por la síntesis del ácido ribonucléico, descubrimiento clave para el desciframiento del código génetico y para la comprensión de los procesos de la vida.

Severo Ochoa celebra con su equipo la noticia
de la concesión del Premio Nobel de Medicina 

El Rey Gustavo de Suecia entrega el Premio Nobel
a Severo Ochoa 

En su discurso de recepción del Nobel, Severo Ochoa recordó lo siguiente: “Como natural de España (…) fui profundamente influido por mi gran predecesor Santiago Ramón y Cajal (…) Entre los grandes nombres, que ilustran la lista de los ganadores de Premios Nobel en Medicina, está el de Otto Meyerhof, mi admirado maestro y amigo, a cuya inspiración, guía y ánimos tanto debo. También he tenido la fortuna de trabajar bajo la dirección de otros grandes científicos, y deseo reconocer mi deuda con Sir Rudolph A. Peters y con los laureados Premios Nobel Carl y Gerty F. Cori…” A lo que añade, en otra declaración de humildad y honradez que “mis trabajos no hubieran sido posibles sin la devota ayuda de los estudiantes de investigación de distintos países, con los que he tenido la fortuna de estar asociado durante años.”

Copia de una página del manuscrito de Severo
Ochoa de su discurso de recepción del Premio Nobel




viernes, 28 de septiembre de 2018

El Fondo Documental Marino Gómez-Santos: un instrumento para la docencia y la investigación en la URJC


Marino Gómez-Santos
Algunas de las temáticas del Fondo Documental Marino Gómez-Santos (FDMG-S) coinciden con seis grados impartidos por la URJC: periodismo, medicina, biología, historia, bellas artes y lengua y literatura españolas.

Para el estudio de estos grados los documentos que contiene son de gran interés porque dan perspectiva, sentido e información complementaria a la ofrecida en los programas académicos que han de cursar nuestros estudiantes. 

En lo que interesa al periodismo, el FDMG-S es abundante en ejemplos de entrevistas y de crónicas escritas con elegancia y respeto a los protagonistas y a los temas, desde los más mundanos a los más científicos.

Entrevista de Gómez-Santos al genetista
García-Bellido en Tribuna Médica

Para la medicina y la biología españolas el Fondo aporta especialmente información sobre su desarrollo en el siglo XX, mediante el relato de la vida y de la obra de sus protagonistas, entre los que sobresalen dos figuras principales: Gregorio Marañón y Severo Ochoa. 

El Doctor Jiménez Díaz y Severo Ochoa en Granada, 1968

Para la historia es fuente de datos, así como un camino para abordarla a partir del memorialismo y la biografía, géneros hermanos en los que el autor demuestra penetración psicológica, una visión artística de los hechos y una cultura general que integra las humanidades y las ciencias. 

Cubierta de la biografía de Marañón
(editorial Taurus) por la que 
Gómez-Santos recibió el 
Premio Nacional de Literatura
Para las bellas artes es recuperación de autores y de compilaciones de obras a partir de temáticas muy originales como, por ejemplo, la medicina y la enfermedad en la pintura, en equivalencia con la psicohistoria cultivada por el Doctor Marañón o con el análisis patográfico de Jaspers.


La observación de la pintura puede adentrarnos en el 
conocimiento de las visiones históricas sobre la enfermedad 
y, también, de las dolencias, obsesiones y padecimientos 
de algunos pintores. Retrato de anciano (aquejado de 
rinofima), atribuido tradicionalmente a Hans Holbein y 
en la actualidad a Joos Van Cleve
Para la literatura y la lengua españolas es fuente de saber y de novedades, además de modelo de estilo, ya que a la condición de periodista, Marino Gómez-Santos suma que es Premio Nacional de Literatura, distinción concedida por su labor como biógrafo, género en el que logra trazar con pocas y certeras palabras la silueta de un personaje, o de esbozar con una sola frase una atmósfera, un ambiente, un momento o un tema.

Nota autógrafa humorística de Alberti

Hay un hilo de oro que unifica el contenido del Fondo: consiste en suponer que la historia es el resultado del quehacer de las personas y que cada individualidad destacada escribe sus páginas a partir de sus logros y afanes.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Presentación del Fondo Documental Marino Gómez-Santos (FDMG-S)



Folleto de la exposición sobre
el Fondo Marino-Gomez Santos
organizada por la URJC en
octubre de 2017
El 8 de enero de 2014, el escritor y periodista Marino Gómez-Santos (Oviedo, 28 de octubre de 1930) donó a la Universidad Rey Juan Carlos su Fondo Documental personal (FDMG-S), formado por unos 70.000 documentos gráficos, sonoros y en papel en los que se recoge una parte relevante (y muchas veces íntima) de la historia de España del siglo XX.

Estos documentos reflejan el trabajo de una vida consagrada al cultivo de la entrevista como género literario, bien bajo la forma de crónica periodística o a través del memorialismo y de la escritura de biografías de personajes relevantes de la ciencia, la cultura y la sociedad española, una de las cuales, la dedicada a la figura de Gregorio Marañón, le hizo acreedor en 1971 del Premio Nacional de Literatura Menéndez Pelayo.

El archivo se encuentra en una sala de acceso restringido de la Biblioteca del Campus de Fuenlabrada.

Entre los 70.000 documentos que componen el Fondo, destacan más de 5.000 títulos de libros, 129 entrevistas realizadas por Gómez-Santos a personalidades como Alberti, Grande Covián, Rof Carballo, Severo Ochoa, Sánchez Albornoz, Dámaso Alonso, Marañón, Pablo Neruda, etc., así como miles de fotografías, prensa de la época, revistas, manuscritos, películas, notas y correspondencia original de Azorín, Camilo José Cela, Buero Vallejo, Gómez de la Serna, Delibes y Pío Baroja, entre muchos otros autores de la mayor importancia.

Sala de la Biblioteca del campus de Fuenlabrada
de la URJC en la que se encuentra el FDMGS
Destacan cuatro temas en los que su recopilador ha mostrado un especial interés: 
  1. Grandes figuras de la medicina española del siglo XX.
  2. Las artes, especialmente la literatura y la pintura españolas del siglo XX.
  3. La monarquía y una variada muestra de personajes del mundo del cine, la música, el toreo y el deporte.
  4. Asturias, su tierra natal.
La colección de manuscritos, singularmente la correspondencia, tiene un gran valor al contar con documentos autógrafos de Azorín, Alberti, Baroja, Hemingway, Gregorio Marañón, Buero Vallejo, Dámaso Alonso, Miguel Delibes, etc..



Carta autógrafa de Rafael Alberti
Primera cuartilla de La decadencia actual de las artes,
ensayo autógrafo de Pío Baroja


Declaraciones de Azorín sobre la importancia 
del cine como arte, autentificadas por él mismo
Carta de Hemingway con firma autógrafa

Nota autógrafa de Camilo José Cela

La colección de fotografías también tiene un gran valor. En ella se muestran aspectos de la vida pública y privada de sus protagonistas que permiten acercarnos al ser humano de carne y hueso que hay detrás de cada personaje.

Severo Ochoa practicando una de sus aficiones favoritas:
 grabando una película en un día de campo
Rafael Alberti en su casa de
Roma
Gregorio Marañón, rodeado de periodistas, a la salida
del Palacio de Oriente, tras ofrecerle Alcalá Zamora
formar gobierno en 1933

A lo anterior se añaden los documentos de audio (Archivo de la Palabra) que contienen, como señalamos antes, 129 grabaciones de entrevistas con personajes relevantes de la vida literaria, científica y artística, además de varias decenas de películas de viajes filmadas en su gran mayoría por Severo Ochoa.






El Archivo Marino Gómez Santos está sujeto a las normas contenidas en la Ley 16/1985, de 25 de junio, Ley del Patrimonio Histórico Español; la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección civil de derechos al honor, intimidad personal y propia imagen; la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de datos de carácter personal; la Ley de Propiedad intelectual, aprobada por Real Decreto Legislativo 1/1996; y cualquier otra norma que resulte de aplicación, en cuanto a la divulgación y otros usos de los documentos que requieran autorización por ley o consentimiento expreso del titular del derecho afectado.














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